El Galaxy Fold puede poner en riesgo la confianza de los consumidores en los móviles plegables

El Galaxy Fold puede poner en riesgo la confianza de los consumidores en los móviles plegables
Samsung Galaxy Fold

Creo firmemente que con el Samsung Galaxy Fold y el Huawei Mate X estamos asistiendo a la siguiente gran evolución del concepto smartphone, la posibilidad de llevar un dispositivo en el bolsillo que pueda duplicar su tamaño de pantalla tan solo con un gesto se me antoja prometedor. No es novedoso pero rompería moldes en pro de la comodidad para el usuario. La anterior gran evolución vino de la mano de Apple con el iPhone, lograron crear un producto para el gran público (sin quererlo, ya que el primer iPhone estaba orientado al mercado profesional) que rompió moldes, pasábamos de tener dispositivos con teclado a otros donde todo el dispositivo era una pantalla con la que se podía interactuar.

Han pasado 12 años de aquello y la siguiente iteración es bastante probable que venga de la mano de Samsung o Huawei, aunque es una carrera de fondo y solo uno de ellos podrá proclamarse vencedor y ser reconocido como el primero en llevar al gran público un teléfono plegable. Pero aunque parecía que Samsung había cogido la delantera con un dispositivo con menos apariencia de prototipo al final de la semana pasada asistimos en vivo y en directo a un auténtico desastre para la compañía: varios medios de prensa reportaron como tras pocas horas de uso las pantallas de los Galaxy Fold empezaban a dar problemas. Samsung en sus pruebas de laboratorio había indicado que las pantallas resistían 200.000 aperturas, pero la realidad había indicado que con un día de uso algunas unidades presentaban problemas. Si bien es cierto que en algunos casos la rotura vino por imprudencia del reviewer al retirar un protector de la pantalla que no debía retirarse (en ningún sitio se advertía), otros si era un fallo del dispositivo por el uso cotidiano.

Llegados a este punto ocurrió lo evidente: Samsung ha retrasado indefinidamente la salida al mercado del Galaxy Fold. La mejor decisión que podían haber tomado viendo el rumbo que estaban tomando los acontecimientos, rectificar es de sabios.

Seguimos ante prototipos

La conclusión de varios medios de comunicación después de haberlo probado es que Samsung ha estado a punto de comercializar un prototipo por 2.000€. Esto ha quedado evidenciado por un lado en el hardware: el teléfono es muy grueso, la pantalla que se utiliza cuando el dispositivo está plegado es muy pequeña y la pantalla plegable es bastante delicada además de tener un rendimiento pobre. Y por el otro lado tenemos a Android que todavía está muy verde para gestionar los cambios de visualización cuando el dispositivo está plegado y cuando está sin plegar. La review de The Verge, una de las que peor parado deja al teléfono, muestra todo esto:

El retraso es la mejor solución posible a estas alturas, un movimiento inteligente que les evita dar peor imagen e incluso truncar para siempre el futuro de esta tecnología. Estamos en las primeras fases de que este nuevo concepto de smartphone se asiente en el mercado y que lo primero que se sepa de ello es que no funciona bien y que los dispositivos se rompen con tan poco uso puede suponer que la opinión de los posibles compradores se torne negativa y que el resto de fabricantes prefieran no arriesgarse dando como resultado que todo esto quede en vía muerta.

Samsung y Huawei, son los dos primeros en sacar al público los móviles plegables y son los responsables de generar confianza en los futuros consumidores para que compren estos dispostivos. Y de momento la cosa no ha empezado demasiado bien.

Este tiempo de margen les servirá tanto a Samsung, Huawei y muchos otros que seguro están investigando con las pantallas flexibles para frenar un poco, olvidarse de la absurda carrera por ser los primeros y llevar al mercado unos dispositivos mejor probados que puedan enfrentarse al uso cotidiano en la vida real y no en un laboratorio.