El mundo de la tecnología y ellas
Tanto clientes como proveedores de mi empresa tienen departamentos de tecnología donde la presencia de la mujer es muy reducida. Aunque la sociedad está cambiando todavía nos queda un largo camino.
En el mundo de la tecnología por el que me muevo no es común encontrarse mujeres, la tecnología está gobernada y es movida por hombres.
Cuando hablo con clientes suelo hacerlo con responsables o la dirección, cargos intermedios o altos. Los departamentos suelen ser sistemas, seguridad, calidad o incluso compras, marketing o marca. A excepción de los 2 últimos un amplísimo porcentaje son hombres. Porque es un hecho, según se escala en la jerarquía de las empresas es más complicado encontrar mujeres.
En el caso de los proveedores de tecnología (desarrollo o servicios) vuelve a ocurrir lo mismo. Los hombres son los que mantienen las reuniones y de nuevo en sus tarjetas puedes leer cosas como director o responsable.
Es un problema de base. En los 4 años en los que estuve estudiando solo tuvimos una compañera y durante los 2 primeros años. Ya en el mundo laboral una mujer no tiene las mismas oportunidades que un hombre por motivos que tienen implícitos por su género, me explico.
Compañeras me cuentan historias de amigas que habrían perdido ascensos por tener que dar a luz. Se presenta una oportunidad para varias personas y como ellas están ausentes durante la baja (aunque sea luego el padre quien cuide al niño) competidores masculinos hacen más número de méritos por no tener esa ausencia. Queda claro que el directivo de turno que evalúa no tiene en cuenta que no se está en igualdad de condiciones. Es una historia más que evidencia las piedras en el camino que solo tienen ellas.
Pero algo está cambiando, la sociedad está cambiando. La mujer ya no es vista como la que debe llevar la casa, tener y cuidar a los hijos, que sea el marido “el que lleve los pantalones” y saque la unidad familiar adelante. Aunque tampoco deben ser vistas como víctimas, son iguales a sus compañeros, son igual de válidas y de respetables. Y esto se traduce cada vez más en que hay mujeres de éxito. Pero aunque el camino que todos como sociedad estamos empezando a andar es el bueno queda mucho por recorrer. Las mujeres y hombres que luchan por esta igualdad son las que de verdad nos hacen andar ese camino.
Cuando voy a una reunión y me siento delante de una mujer me alegro, me es indiferente trabajar con hombres o mujeres, pero me alegro por ella y por lo que representa.