El problema de la poca batería de los smartwaches y como lo sobrellevo

Después del teléfono el pasar a tener otro gadget más que estaba obligado a cargarlo todos los días no me seducía. Es un verdadero fastidio y más cuando es un wearable.

El problema de la poca batería de los smartwaches y como lo sobrellevo
Samsung Gear S3

Mi primer smartwatch fue un Pebble (ahora denominado Pebble Classic), posteriormente un Pebble Time y no puedo decir nada más que cosas buenas de ambos, entre ellas la batería. Cuando apareció el Apple Watch, los de Cupertino despertaron en mi la necesidad de querer algo más o al menos algo más integrado con mi teléfono, que bien saben hacer esto.

Desde su aparición y posterior comercialización en España tardé algunos meses más en hacerme con uno debido a su mal endémico: la batería. Después del teléfono el pasar a tener otro gadget más que estaba obligado a cargarlo todos los días no me seducía. Es un verdadero fastidio y más cuando es algo que llevas puesto que te tienes que quitar. Leía mucha gente decir que lo cargaban en la oficina, cuando se duchaban, mientras dormían, etc. en momentos puntuales que no necesitaban de el o que menos trastorno les hacía no llevarlo encima.

Finalmente tras una búsqueda por Wallapop me hice con uno, compré esta base de carga por 10€ y lo coloqué en la mesilla de noche para que al cargarlo se activase el modo de reloj de mesa y así darle una utilidad además de despertador.

El tiempo pasó y aparecieron apps para medir el sueño, primero empecé con Sleep++ y posteriormente AutoSleep que os recomiendo bastante y es la que uso hoy en día. Su funcionamiento es fácil de explicar, no necesitan estar instaladas en el reloj, miran tus movimientos y latidos del corazón para evaluar y medir el sueño. Por tanto si quería medir el sueño no podía dejar el reloj cargando por la noche.

Casi todos los días entre semana según llego a casa del trabajo me siento en el escritorio y estoy con el PC hasta la hora de la cena. Durante estas horas podía conectarlo a la base que seguía en la mesilla de noche. Pero muchos días se me olvidaba y o bien me daba cuenta cuando me acostaba que veía la base y dejaba el reloj, adios a la medición del sueño. O bien al día siguiente llegaba el aviso de que el reloj se iba a poner en modo ahorro de batería, adiós al smart de smartwatch.

Pero hubo un detalle que solucionó esto y me hizo ver que además de buscar el momento que más conviene a cada uno para cargar, también hay que traer la carga a ti, me explico. Hasta ese momento debía ir a la mesilla de noche a dejar el reloj en la base, así que cogí la base y mediante un alargador la dejé en el escritorio. Ahora todos los días que me siento al escritorio veo la base y dejo el reloj. Facilitarme a mi mismo lo máximo posible el tener el reloj cargado a hecho que sea un poco menos molestia.

También hay un par de detalles que me hacen estirar la batería. Por las noches suelo apagar el teléfono, así que no tengo necesidad de que el reloj esté constantemente buscándolo y lo pongo en modo avión. También activo el modo cine porque tengo la activación al levantar la muñeca y al moverme en la cama se encendía la pantalla. Con esto y después de un necesario cambio a un Series 3 logro 48 horas después de cargarlo llegar a enchufarlo de nuevo con alrededor de un 25% de batería.

Seguro que no le he descubierto nada nuevo a nadie pero quizá a alguien que lleve un wearable con este problema desde hace poco o esté pensando en comprarse uno le sirva para ver que añadir uno a tu día a día no significa que te tengas que amoldar tu a él, si no que lo debes encajar en tu rutina y es entonces cuando será realmente útil.

Apple Watch Series 3