iOS 11 como sistema operativo de escritorio

En mi camino hacia la era post-PC debo conocer las herramientas con las que cuento. El iPad Pro cumple a la perfección pero iOS 11 puede determinar el éxito o el fracaso de la aventura.

iOS 11 como sistema operativo de escritorio
Fantabuloso iPad de Apple

Pasan los días y voy conociendo la otra cara de iOS 11. Conozco al iOS para iPhone, un sistema operativo para el momento. Está pensado para tener una configuración obligatoria prácticamente nula y hacer su trabajo silenciosamente. Es más, no quiero saber de él porque eso significa que todo funciona bien*. Solo recuerdo que existe cuando llega una notificación, al cambiar entre aplicaciones, al acceder al centro de control o cuando entro a la aplicación de Ajustes.

El iOS 11 del iPad Pro no es muy distinto. Prácticamente no hubo configuración alguna, la primera vez que lo encendí reconoció el iPhone cerca e importó toda la configuración inicial, algo que nunca había realizado y me dejó helado de lo bien que funciona. También ahora veo que está ahí detrás por las mismas situaciones que antes. Pero tiene un punto más de protagonismo que en sus hermanos pequeños.

Trabajar simultáneamente con varias aplicaciones e intercambiar datos entre ellas son los dos detalles que me hacen ser consciente de que iOS 11 está más presente en el iPad Pro. En esta página de la web de Apple están recogidos todos estos puntos nuevos de iOS que hacen al iPad ser una herramienta mucho más potente de lo que era antes.

Multiventana de iOS 11

¿Echo de menos macOS o Windows?

Windows hace tiempo que dejé de echarlo de menos. Si a día de hoy tengo uno es por la necesidad de los juegos. Si no hace mucho tiempo que hubiera desaparecido de mi vida.

Con macOS es distinto pero no puedo decir que lo eche de menos. Pensaba que hasta que me acostumbrase tendría cierto estrés cuando llevase algunas horas o minutos usándolo por el hecho de sentirme cohibido al no poder hacer ciertas cosas con un ratón o solo poder tener como máximo 2 aplicaciones a la vez en la pantalla (este «simple» detalle elimina muchas distracciones) o el tener alguna configuración específica que no tuviese en la tablet. Pero macOS también está pensado para olvidarte de el y que esté por detrás gobernándolo todo sin que sea necesario reparar en ello.

Con Windows, el sistema operativo es el protagonista. Con iOS y macOS no, de ahí que cambiar de uno a otro sea una transición mucho más llevadera.

¿Y para trabajar?

Como dije al principio la finalidad de este iPad no es la de trabajar con el. Para eso ya tengo el MacBook Air.

Y no, hoy por hoy iOS 11 y el iPad Pro no me sirven para mi trabajo. Hay un amplísimo porcentaje de cosas para las que es completamente válido pero hay otro porcentaje muy reducido que no.

Podemos dar con esto concluida la introducción a la era post-PC. Primero comencé hablando del hardware y hoy del sistema operativo. En sucesivos artículos tengo pensado hablar de aplicaciones concretas y flujos de trabajo que tendré que ir adquiriendo.

* Para ser honesto esto ha sido así en todos los iPhone que han pasado por mis manos a excepción del que más dinero me ha costado, el X. Cuelgues, bloqueos y reinicios han sido mucho más frecuentes de lo deseado. Por aquí puedes ver lo que menos me gusta del iPhone X, iOS 11 incluído.