La casa de papel y el aire fresco a las series españolas

La casa de papel y el aire fresco a las series españolas
Parte de los actores de la serie

Es cierto que no es perfecta, peca de poca espontaneidad con algunos personajes y otros llegan a ser bastante previsibles. No tiene la mejor fotografía (aunque en algunas escenas roza el notable alto) ni los mejores decorados. Algunas situaciones son demasiado forzadas para darle cierto tufillo a serie yankee de acción. Hay algunos fallitos por aquí y por allá: balas de fogueo, llamadas en teléfonos que no están llamando, algún que otro fallo de guión. Pero para que yo escriba sobre una serie española y diga cosas buenas algo debe tener.

No se que es, la historia, las escenas cortas, los actores, las historias personales, la banda sonora, esa partida de ajedrez que se juega, los guiños a los espectadores, la localización geográfica que me hace ver todo más cercano (Madrid), no se, pero debo decir que me ha gustado bastante.

Sigue un género que La embajada ya se encargó de crear, serie que por cierto también me vi encantado. Estaba arto de series españolas absurdas, de chiste fácil, llenas de tópicos y con historias infinitas que me terminaban aburriendo. Tanto La embajada como La casa de papel te espetan en la cara una historia en todo su esplendor, te agarran por el brazo y te gritan en la cara “te voy a contar una historia, me da igual si te gusta o no así que abróchate el cinturón”.

Porque es así, no pretende agradar a todo el mundo con las historias adornadas para gustar al mayor porcentaje del respetable. Un puñado de colgados del escalafón más bajo de la sociedad quieren robar la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, punto. Otra de las cosas buenas es que no se eterniza, la primera temporada se divide en dos partes una con 9 episodios y la otra con 15 episodios de una hora cada uno, no son pocos pero tampoco son muchos.

Me alegra que una producción nacional esté alcanzando ya estos niveles y que por fin tenga cierto reconocimiento fuera de nuestras fronteras. Todavía queda mucho por mejorar pero se va por el buen camino.

A partir de ahora solo pienso en dos cosas: 1) que la segunda temporada sea igual de genial que la primera y 2) que no quemen la serie con más temporadas de las necesarias. Este último, un mal endémico de la práctica totalidad de series con éxito.