Lo que nadie te cuenta del iPhone X
El viernes 27 de octubre a las 9:05 recibía el mail de confirmación de la compra. Tras un fin de semana de caos para Apple y hacerme creer que el pago no se había realizado, recibí mi flamante iPhone X. Muchos se preguntarán por los motivos del cambio “¿Por que gastar 1159€ en un teléfono?” y más teniendo en cuenta que tenía un iPhone 6s Plus, os dejo una breve explicación al final.
Pero no nos desviemos. Estarás ya saturado de leer las bondades y estupideces del iPhone X, pero de las sombras está hablando muy poca gente. Todo el mundo está encantado, los del club de teléfonos regalados para la review nunca hablarán mal, los fanáticos tampoco y el sector de los escocidos por soltar semejante dineral tampoco puede olvidarse.
Empezaré por iOS 11 y la aberrante cantidad de bugs. Cuelgues, reinicios, aplicaciones que se lían al girar el dispositivo, crasheo de apps (hasta de las oficiales), letras de teclado fantasmas, lag, panel táctil ko, brillo de la pantalla al máximo sin razón aparente y el último que me ha pasado, fallos en la configuración de servidores SMTP. Un desastre viniendo de Apple y de una versión de iOS récord en versiones beta.
El teléfono tiene una pantalla de envidiar, el tamaño está muy bien y la ceja que muchos critican sin razón no es una molestia. El problema son las aplicaciones que no están adaptadas, las que si están adaptadas son las que vemos constantemente por internet. Pero en las que no, aparecen dos franjas negras arriba y abajo que hacen reducir de manera considerable la cantidad de información que entra en la pantalla. A esto es a lo que me refiero. Hay muchas todavía así, esto será cuestión de tiempo y que poco a poco las apps se actualicen.
Face ID es increíble como funciona de bien. Aunque como es lógico y normal no llega a todo. Ejemplo, tanto al acostarme como al levantarme miro el teléfono, si estoy acostado y apoyado en la almohada (media cara tapada) no me reconoce. Con Touch ID no había ningún problema. Son pequeños inconvenientes que antes no había y ahora si.
Los animojis son molones y poco útiles. Pero en alguna prueba que he hecho tienen algún problemilla si tienes luz de fondo (estás a contraluz para el teléfono), los gestos de la cara no se reconocen bien. También el teléfono se calienta bastante y el consumo de batería aumenta de manera considerable.
El True Tone fue una característica que Apple añadió al iPad Pro y a los iPhone 8 y X que hace variar el tono de la pantalla en función de las condiciones lumínicas ambientales. Sobre el papel bien pero en la práctica no tan bien. Será cosa mía pero el color de la pantalla se vuelve excesivamente amarillento y se distorsionan bastante los colores. Es posible que todavía tengan que ajustarlo pero por el momento no me convence.
Y por último la carga inductiva. Es algo que la industria del marketing nos ha querido vender pero no es práctico, o al menos no en todos los momentos. El tener un cable me permite coger el teléfono, moverlo en un determinado radio (lo que de el cable) y que siga cargando. Tener una base donde debe estar sin moverse significa que si quiero hacer algo con el teléfono hay dos opciones o utilizarlo sin desplazarlo (depende del ángulo Face ID no te reconoce) o cogerlo y que la carga se detenga. Quiero pensar que para las baterías de hoy este estrés no es un problema. Si lo veo práctico en algunas situaciones, por ejemplo, los que dejan el teléfono cargando toda la noche mientras duermen o mientras conduces, situaciones en las que no vas a coger el teléfono para nada.
Después de llevar una semana y media de uso estos son los detalles que muy personalmente menos me gustan del dispositivo. Estoy muy contento con él y tiene muchas cosas mejores que hacen que lo que aquí escribo quede relegado a un segundo plano. Incluso es posible que este post no sean más que tonterías de hater, pero creo que era necesario escribirlo.
Motivos del cambio: Porque me da la gana.