Moleskine, una empresa que ha sabido evolucionar
De cuadernos a apps pasando por diverso material de papelería. Moleskine ha sabido adaptarse a la era digital sin olvidar lo que la define.
Hace más de medio siglo, en una pequeña papelería familiar de la gran ciudad de la luz, se vendían unos cuadernos muy especiales que con el paso del tiempo han llegado hasta nuestros días. Aquellos cuadernos se caracterizaban por utilizar un material llamado moleskin, una tela bastante resistente hecha a base de algodón.
Estos cuadernos hubieran pasado sin pena ni gloria si no fuese porque Bruce Chatwin, uno de los grandes escritores de viajes de nuestro tiempo, los nombrase en uno de sus libros, concretamente en Los trazos de la canción. Chatwin relata que compraba unos cuadernos recubiertos de una tela negra en una librería de París llamados “moleskines”. Aunque a finales de los años 80, el artesano que hacía los cuadernos falleció sin traspasar su conocimiento a otros que continuasen su fabricación, así que los cuadernos desaparecieron.
Parece que incluso la tradición de estos cuadernos viene de mucho antes, se dice que Van Gogh, Picasso y Hemingway ya los utilizaban. Aunque esto parece ser más leyenda o maniobra de marketing que hecho contrastado.
De los moleskines a Moleskine

En 1997 una empresa italiana llamada Modo & Modo quieren resucitar estos icónicos cuadernos y lanzan al mercado italiano unos 5.000 bajo el nombre de Moleskine. Y tan solo un año más tarde comenzaron a distribuir por el resto de Europa, esta vez la producción aumentó hasta los 30.000 cuadernos. Tal fue el éxito que en 2004 la empresa comienza a exportar a Asia.
Dos años más tarde Modo & Modo se renombró a Moleskine Srl y el resto podemos verlo ya en nuestros días.
La oferta de productos de la compañía va mucho más allá de un simple cuaderno negro, el original. Además de cuadernos y agendas de diferentes tamaños, diferentes tipos de papel e incluso diferentes diseños en sus portadas (algunos con ediciones limitadas), en Moleskine venden además algunos productos de papelería como estuches, bolígrafos y lápices, pero también otro tipo de productos como carteras, bolsos, maletas, lámparas de lectura e incluso fundas y carcasas para dispositivos móviles.
Aunque no todo queda ahí.
¿Cómo una empresa de artículos de papelería sobrevive hoy?

Vivimos en tiempos de cambio y vemos como el papel y el bolígrafo han perdido su hegemonía como soportes indiscutibles de información. Lo que me maravilla de Moleskine es que han sabido reaccionar a tiempo y poco a poco están haciendo virar su negocio para poder seguir existiendo en la era digital.
Además de los productos anteriores, cuentan en su catálogo con otros productos, pensados para los románticos que les sigue gustando el olor, color y tacto de un buen cuaderno pero que entienden que en su día a día están detrás de una pantalla. El bolígrafo Pen+ Ellipse y los cuadernos smart son buenos ejemplos. El primero es un bolígrafo que conectado a una tablet o smartphone es capaz de trasladar en tiempo real lo que estamos escribiendo en un cuaderno físico al dispositivo. Y los cuadernos smart tienen ciertos códigos en sus páginas que se interpretan una vez son fotografiados a través de alguna de las apps de Moleskine.

Y es que también han sabido dar el salto a las aplicaciones móviles de la mano de Edo.io, empresa que durante 2019 compraron casi en su totalidad. Con Edo.io lanzaron su primera aplicación, que es una auténtica gozada como agenda, Timepage. Recientemente han lanzado Journey que es su reinterpretación como aplicación de escritorio y móvil del sistema de organización bullet journal. Y también destacaría Overlap, que es una aplicación para ver de una manera rápida y sencilla distintas horas de otras zonas horarias. Aunque tienen algunas más de su división Moleskine Digital Studio.
Al igual que en sus productos físicos, se nota el exquisito cuidado que han plasmado también en sus aplicaciones.
Adaptarse o morir
No hay que ser un mago de las finanzas o de la estrategia empresarial para darse cuenta que de no haber tomado nuevos rumbos, Moleskine dentro de unos años se hubiera enfrentado a problemas muy serios, de no estar ya enfrentándose a ellos. Un negocio asentado en productos de alta calidad de papelería, tiene los días contados. Con esto no quiero decir que sea el fin del papel, siempre existirán románticos que quieran tener su agenda premium y escribir en ella, pero el gran público no. Así que era adaptarse o morir.
Lograron darse cuenta a tiempo que su negocio principal se vería drásticamente reducido en los próximos años y, seguro que con bastante esfuerzo, han sabido reinventarse e innovar creando servicios y aplicaciones de mucha calidad y lo más importante que son útiles de verdad.
Hoy quería escribir sobre Moleskine, no porque haya patrocinado este artículo, sólamente porque creo que es un buen ejemplo a seguir y a tener en cuenta.